11 jul. 2014

¿Son las modernas las nuevas flappers?

Según Wikipedia:

Flapper es un anglicismo que se utilizaba en los años 1920 para referirse a un nuevo estilo de vida de mujeres jóvenes que usaban faldas cortas, no llevaban corsé, lucían un corte de cabello especial (denominado bob cut), escuchaban música no convencional para esa época (jazz), que también bailaban. Las flappers usaban mucho maquillaje, bebían licores fuertes, fumaban, conducían, con frecuencia a mucha velocidad, y tenían otras conductas similares, que eran un desafío a las leyes o contrarias a lo que se consideraba en ese entonces socialmente correcto.

Las flappers eran esas chicas que, en los años 20, con corte de pelo a lo "chico" y falda corta, inauguraron el estilo de vida hedonista de fiestas, alcohol y música (especialmente jazz) que había estado tradicionalmente vedado para las mujeres. Eso no quiere decir que las mujeres no fueran a fiestas, ni bebiesen antes de esa época. Pero el fenomeno flapper incorpora elementos nuevos, como cierta aceptación social, y el caracter interclasista (aunque los iconos flapper mas conocidos suelen ser chicas de la alta sociedad). Tambíen existe un componente externo que antes no se daba: el cine y la literatura.

Ilustración flapper, por Russel Patterson

Es dificil decir si es el cine quien se apropia de la imagen flapper, o son las flappers las que toman su forma de vestir y su estilo de vida del cine. Actrices como Clara Bow protagonizaron exitazos de temática flapper en la decada de los 20. La aparición del cine como medio de masas y el nacimiento del estilo de vida flapper (entendido como una actitud social y estética) son totalmente indisolubles. Por cierto, que el cine moderno últimamente ha revisitado con frecuencía el tema. Especialmente el director Baz Luhrman parece especialmente interesado. Sus peliculas El Gran Gatsby (adptación de la novela homónima) y Molin Rouge ofrecen una visión -desde el punto de vista estético, sobre todo-, de las flappers.

Daisy Buchannan, en la pelicula El Gran Gatsby. Flapper de libro.
Para los seriefilos, en la serie Downton Abbey, ambientanda en la Inglaterra aristocrática de la segunda decada del XIX, hay un personaje que es claramente flapper: Lady Rose McClare, una joven de la alta sociedad que se escapa de los tediosos actos sociales típicos de la nobleza para ir a bailar jazz a los clubes de Londres. Por lo tanto, aún con las pertintentes variaciones locales, podemos decir que, gracias sobretodo al potencial globalizador del cine, el fenomeno flapper se da en Estados Unidos, Inglaterra y Francia, constituyendo posiblemente el primer caso de identidad grupal globalizada.

Pero el cine no es suficiente para explicar el fenomeno flapper. No podemos obviar las causas sociales, e incluso demográficas, que se encuentran detrás. Para empezar, el tremendo balance de muertos de la primera guerra mundial hacía que los hombres escasearan, por lo tanto para las mujeres no era tan sencillo casarse y formar una familia. Se prolongaba de esta manera la soltería, y con ella, hasta cierto punto, la juventud. Por otra parte la incorporación de la mujer al mercado laboral, y consecuentemente, su incorporación al mercado de consumo, crea un nicho de mercado que antes no existía.

Cada vez que pienso en las flappers, me es inevitable asociarlas con un grupo social de nuestra epoca: las modernas. Esas chicas con gafas de pasta, que van a conciertos de musica indie y a festivales, que beben y fuman, que están obsesionadas con Audry Hepburn (que nació demasiado tarde para ser una flapper, y cuyo estatus como diosa pop requería una entrada completa del blog). Si, sí, sabes de quien hablo. Esas chicas que se pirran por las chaquetas de punto de la abuela, la combinan con medias de rejilla, y usan deliberadamente vocabulario cursi. En fin, modernas. O hipsters -aunque el palabro hipster tiene una connotación mas global-.

Iconografía ye-ye. Esto hará las delicias de cualquier moderna que se precie.

Nada suscita tanto odio visceral ahora mismo en Internet como lo hipster y los hipster -bueno, salvo Pablo Iglesias, el bolivarianismo y la ETA-. En general, se vé a lo hipster como una moda frívola y altamente narcisista. Yo, personalmente no tengo nada en contra de los hipster ni de los y las modernas. Cada cual es muy libre, y no veo porque vestír o hablar de una determinada manera te va a hacer mejor o pero persona. Lo interesante del tema es que el fenomeno de las modernas, y mas globalmente, el fenomeno hispter recuerda tanto al fenomeno flapper que es inevitable buscar similes entre la situación global actual y la de los años 20.

Básicamente, creo que hemos llegado a un "turning point", a un cambio en las circunstancias sociales y en los habitos de vida en occidente. Estamos en un periodo de escasez, y lo que viene inmediatamente no es una mejora precisamente. En el caso particular de España, el alto precio de la vivienda hace que los jovenes sean mucho mas reticentes en abandonar el hogar y comenzar una vida adulta, ya sea formando una familia o en solitario. Por otra parte, abundan los trabajos a tiempo parcial y el empleo precario en general. Hay una generación de mujeres (entre los 20 y pico y los 30 y pico mas o menos) que dispone de dinero, y de tiempo, y cuyas vidas han quedado en punto muerto por culpa de la crisis, y posiblemente de prejuicios generacionales relacionados con el miedo al compromiso y la ansiedad por la perdida de la libertad. Esto me vale también para los hombres, pero ya que hemos empezado con las flappers, me centraré en las mujeres. Al igual que sucedía con estas, las mujeres ahora están incorporadas a la vida laboral, en mucho mayor grado que hace dos o tres decadas. Igual que las flappers, los sinsabores de la vida en general, y de la vida laboral, se van ahogando en libertad festivalera, en fines de semana de ocio, alcohol y música (no sé si también sexo, pero diría que no, no me parece un colectivo muy promiscuo), y quizá en la conciencia de pertenencia a un grupo mejor o mas interesante que la mayoría, y que inconscientemente les refuerza la autoestima.

Otro de los elementos comunes entre modernas y flappers es el desarrollo de las subculturas globales por parte del cine. Lo curioso de todas estas tendencias, o subculturas, es que, por primera vez, han devenido en algo global. Porque las pelis de superheroes no las ven ya solo los fans de los superheroes. Lo mismo ocurre con las comedias romanticas, que ya no son solo para chavalas en edad de merecer, y así con todo. Incluso con los deportes -siendo el futbol el máximo exponente-. Así que las modernas pueden ser modernas por convicción, por imitación, por estética... todo vale. Y lo mismo para cualquier otra subcultura.

Técnicamente la Hepburn no es una flapper. Pero como si lo fuera.

Por lo tanto, y después de esta chapa sobre las flappers, para mi se están dando dos fenomenos de "distracción" que crean una falsa sensación de abundancia y de libertad:


  1. La aparición de "tribus urbanas", o mejor, tendencias de consumo mas o menos homogeneas que refuerzan la valoración personal a través de la identidad grupal y que ofrecen un ocio de fin de semana aparentemente muy satisfactorio (digo aparentemente, porque yo creo que sobre todo, son un sustitutivo del sexo).    
  2. La globalización y transversalidad de estos fenomenos, que se enmarcan en lo que podriamos llamar cultura pop, de modo que los habitos de consumo antes citados penetran en todos los estratos sociales (sobre todo de adolescentes y jovenes adultos -menores de 40, vamos a poner-), asegurando que todo el mundo tiene parte de su ocio satisfecho mediante el consumo de estos productos (videojuegos, moda, alcohol, cine, etc.)
Ambos fenomenos (sobre todo el primero) estaban ya de alguna manera presentes en el fenomeno flapper. La diferencia respecto a a los tiempos actuales, es posiblemente que estos fenomenos, aún siendo globales, no tenían un impacto masivo en la sociedad.

Obviamente, esto no es casual. Forma parte de un plan idiotizador (y me incluyo, por supuesto, porque yo también soy consumidor) ante un cambio de paradigma en el que las clases medias cada vez las van a pasar mas canutas, y van a necesitar de mas droja -audiovisual, identitaria o química- para mantener la ilusión de opulencía y bienestar que caracteriza a estos inicios del siglo XXI.

EDITO (14/7/2014) : He encontrado la entrada de un blog que cuenta con bastante mas pericia y documentación que yo el tema de las flapper y el cine de los años 20.

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